Las monjas que facilitan empleo digno a la mujer

Las Religiosas de María Inmaculada, tradicionalmente llamadas «del servicio doméstico», deben su nombre al origen de su nacimiento en favor de la dignificación y prevención de la mujer joven en este campo. Su fundadora es santa Vicenta Mª López y Vicuña, nacida en Cascante, Navarra, el 22 de marzo de 1847.

La revolución industrial que se vivía en aquellos momentos, produjo un cambio social, en el que la burguesía, necesitaba la ayuda de personas que trabajasen en sus hogares al servicio de la familia. Esta demanda, y las precarias condiciones económicas y culturales que se daban en los pueblos y campos, promovieron el éxodo hacia las capitales de una cantidad enorme de jóvenes, en busca de una mejor calidad de vida. Muchas terminaban enfermas y perdidas en las grandes ciudades. Ante esta cruda realidad de las jóvenes, santa Vicenta María veía con claridad que Dios le pedía dedicarse por entero a esta obra, y darle continuidad, con la fundación de una congregación religiosa.

Fundación en Málaga

En cuanto a los orígenes de la fundación en Málaga, dice la hermana Antonia Maldonado: “La carta en que solicitaban vinieran a establecerse en Málaga, llegó a manos de la fundadora momentos antes de expirar - a los 43 años- y no pudo ni leerla…Pero sus hijas y sucesoras acogieron esta llamada y, a comienzos de 1903, se establecían en Málaga, en la C/ Victoria”. Las jóvenes religiosas empezaron a recibir sirvientas. Son muchísimas jóvenes que han pasado, beneficiándose de la buena semilla que se ha sembrado en sus corazones, y a través de la Residencia para trabajadoras y estudiantes, del Centro Social, de los talleres formativos, y tantas actividades a través de las cuales se siguió y se continúa, han hecho fructificar el carisma que el Espíritu suscitó en Vicenta Mª a favor de la Iglesia.

Hoy continúa viva su obra, ubicada en el mismo lugar y con la Casa llena de jóvenes españolas e inmigrantes, a las que se les ofrece el servicio que requieren. Y a través de ellas, también se extiende el bien a los hogares donde se las coloca. Por otra parte, señala la Hermana Antonia: “La familia de Sta. Vicenta Mª ha crecido con un nuevo brazo, el MOLAVIM, movimiento laico que comparte nuestro Carisma y Misión. Nuestra espiritualidad está basada en la Espiritualidad Ignaciana: El amor y el servicio. Amor y seguimiento a Jesús, compartiendo su vida pobre, obediente y virgen, y su misión de comunicar la Buena noticia del Reino a todo el mundo, especialmente a los más necesitados”. Finalmente, sor Antonia comenta las aportaciones de las Religiosas de María Inmaculada a la Diócesis: “Desde nuestra debilidad, aportamos lo que somos y hacemos. Pensamos que esto es lo que, como luz –pequeña pero viva- podemos unir a la de la diócesis: Un trabajo misionero en beneficio de la juventud necesitada”.

Melilla

María Victoria Moya, religiosa de la comunidad de Melilla recuerda a su fundadora y dice: “A santa Vicenta María le conmovieron las chicas de su tiempo que iban de los pueblos a la ciudad. Hoy, a nosotras nos conmueven las chicas que vienen de Marruecos en las mismas condiciones, incluso peor, porque no saben el idioma; necesitan trabajar y es imposible colocarlas; traen deseos de aprender, de ser personas y de sentirse como tal, y es lo que intentamos hacer cada día con el equipo de monitoras: enseñar a leer, a escribir, a cocinar, a coser, cuidar los niños, las tareas del hogar …Y también a vivir la paz, la solidaridad, el respeto, la autoestima…a través de la formación en valores y de entrevistas. Las escuchamos e intentamos orientarlas y ayudarlas. Dios hace lo demás”.

Acogida

Las hermanas llegaron a esta ciudad en 1930, y además de esta misión con musulmanas, trabajaban con jóvenes españolas. Se impartían clases nocturnas, se ofrecían puestos de trabajo como Empleadas de Hogar o servicios sencillos. También se abrió un Colegio de Primera y Segunda Enseñanza, en los que durante más de 40 años, se formaron niñas y niños de familias acomodadas, en C/ Miguel Zazo. “Más tarde se optó por los más pobres, y nos instalamos en el Monte Mª Cristina, donde cada día es mayor la dedicación al pueblo musulmán, sin descartar a los españoles”, destaca la hermana María Victoria Moya. Por otra parte, la Hermana Mercedes, Superiora de la comunidad en Melilla, dice: “Somos cuatro hermanas en la Comunidad. Vivimos en el Barrio Monte Mª Cristina, en una centro que pertenece a Cáritas Interparroquial. El barrio es mayoritariamente musulmán; sin embargo, vivimos en armonía y respetándonos mutuamente. Aquí nos sentimos en nuestra casa y podemos decir que estamos viviendo donde el Señor nos ha traído”. Desde este centro intentan ofrecer y compartir todo lo que tienen con las personas que se acercan. Así destaca la hermana superiora: “A veces solo puede ser una buena acogida y que las personas se sientan escuchadas; otras veces podemos compartir lo que nos llega. Cuando alguien llama a nuestra puerta, sabe que si tenemos lo que pide no se irá con las manos vacías”.

Finalmente, la hermana Mercedes señala todas las actividades pastorales y sociales que realizan en Melilla: “Trabajo, en misión compartida en favor de la población musulmana con MOLAVIM (Movimiento de laicos Vicenta María). Atendemos también una guardería, comedor escolar, reparto de ropa, alimentos, ayuda para material escolar. También tenemos dos grupos con clases de apoyo a niños entre 6 y 11 años, con fracaso escolar... Actividades lúdicas y formativas los sábados, a través de talleres, donde participan niños del barrio: clases de apoyo, deportes, costura,...Todo esto con personal que colabora voluntariamente”.

Más información en: www.diocesismalaga.es

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